Tercera Semana: Excusas, Excusas…

Durante esta tercera semana, prácticamente he decidido repetir un poco más de lo mismo que durante la segunda y la primera semanas, pero en el fondo, todo ha venido girando entre excusas y más excusas para no hacer nada en particular. Realmente no estoy siguiendo un plan de trabajo a corto o a medio plazo para, como mínimo saber qué podría hacer o que debería estar haciendo o haber hecho ya.

Lo que sí es cierto, es que ciertos percances me están «ayudando» a procrastinar un poco lo que debería estar haciendo conforme a mis propuestas originales a Día Cero. Escribiendo estas palabras a día último de esta tercera semana, me gustaría hacer una autoreflexión de que es lo que me impide avanzar:

  • Sobre los WC: Excusas
  • Cierta comida: Excusas
  • Pasear descalzo: Aquí si es cierto, que hubo un gran percance con una de las terrazas, que me ha obligado a recular un poco, si bien, también todo gira en torno a excusas, dado que existen otras terrazas al margen de ella, en las que podría trabajar.
  • Polvo con las manos: Más excusas.
  • Enseres de la anterior vivienda: aquí es donde empeora la cosa: al final en mayor o menor medida he ido «eliminando» el malestar que me generaban los mismos, aplicando lo clásico: algún método dentro del espectro compulsivo.

Conclusión

Tres semanas después y muchas excusas por delante que derribar.

Para terminar, quiero aprovechar para dejar con el «supuestamente» mejor método para superar las excusas según el clásico manual de autoayuda que sale, cuando uno intenta informarse sobre la temática que aquí nos atañe (o lo que lo mismo, superar el drama acrático de la voluntad cuando el resultado es forzosamente doloroso).

  1. Reconocer que las excusas son mentiras
  2. Organizar tus recursos para hacer lo que te sea más importante
  3. Plantear metas que puedas realizar
  4. Dejar de procrastinar
  5. Ser positivo
  6. Y por último, el más importante: comedme los huevos a dos manos, estafadores de la autoayuda.

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