Otras 3 semanas, suma y sigue con esta pseudo quinta semana

El proyecto Ponoi no va sucediendo de la manera 100% prevista, al menos a nivel documental. Desde la semana del 25 de enero han vuelto a pasar otras tres semanas sin ningún tipo de información. Ahora toca recapitular un poco y volver a ajustar las metas para esta semana que acontece desde el día 17 hasta el 24 de febrero

Recapitulando las últimas 3 semanas

Voy a hacer une breve recapitulación de aquellos elementos más relevantes que han formado parte del progreso en los Ponoi en estas últimas semanas

  1. Salir a la calle y comprar: poco a poco ha venido asentándose esto, pero todavía no lo está del todo. Para las próximas semanas uno de los objetivos es ampliar la lista de comercios. Por ahora, los comercios que se han venido trabajando han sido los de menor afluencia de personas y fuera de horas punta. Obviamente el objetivo a muy largo plazo es acercarnos a las horas más punta y al mismo tiempo, supermercados y lugares de mayor afluencia (aunque en esta época de pandemia esto se dé con mayor cautela)
  2. Reconquistando las zonas exteriores de la vivienda, patios y terrazas: otro elemento que se ha venido trabajando, y mejorando significativamente. El último paso que vendrá en las próximas dos semanas, será el de salir descalzo. Esto es algo que se preveía haber conseguido hace más de 2 meses, pero la cosa está resultando un poco más esquiva de lo estimado al origen. Por ahora, sí que es cierto que ya hemos conseguido almorzar en varias ocasiones y sacar al perro a darse unos paseos, pero todavía no asimilaría bien, ni que el perro se tumbase a la bartola ni estar descalzo, que a efectos se percibe más o menos, con el mismo nivel de aspereza.
  3. Montar en el coche: el coche ha sido una desgracia en los últimos años, porque obviamente viviendo en Madrid, tuvo que ser tomado para acciones excepcionales con niveles variados (de mayor y menor nivel). En cierto grado, es una difícil reconquista, pero al ser algo que no es público y que solo lo muevo, conmigo mismo y los talleres mecánicos con los que he trabajado, es mejor dar el paso rápido y fríamente y aprovechar el rebufo de este Pónoi para seguir trabajando en esta línea. Esto es algo parecido a lo que ocurre con otros elementos que consideramos «semi-públicos» de la casa, como llaves, dinero y la propia cartera (y todo lo que contiene, tarjetas de crédito, etc…).

Por último quiero mencionar que ha nacido un nuevo obstáculo, completamente ajeno a la intención de esta primera línea de Pónoi que ha surgido en las últimas semanas y del que me gustaría hablar con más detalle, pero esto lo dejaré para sucesivos entradas en función de como evolucione.

Programación prevista para esta quinta semana de Pónoi

Para esta quinta semana de Pónoi que transcurrirá desde el 17 hasta el 24 de febrero (en principio establecí hace varios días que las semanas cierran los martes o los miércoles), se prevé un esfuerzo moderado pero al mismo tiempo un avance significativo

  1. Dar una vuelta en el coche: tras haber tenido una breve toma de contacto con el coche, ahora es el momento de empezar a utilizarlo de una manera un poco más intensiva. Esto implicaría que en breve, ya me empezara ir planteando ir a echarle gasolina como otro trabajo subsecuente.
  2. Recoger un paquete de entrega a domicilio: esto tiene cierto parecido con el tema de ir a comprar al supermercado, pero con la aleatoriedad que no sé quién me voy a encontrar como repartidor. Esa incertidumbre empeora el escenario, y por ende, da como resultado un Pónos algo más complejo pero interesante para ir trabajando
  3. Limpiar el buzón: esto sea posible que en esta semana no se culmine, pero sí en la siguiente, pero lo voy anteponiendo como algo a tener en cuenta. Al final el buzón se llena de publicidad, pero lo cierto es que tengo una asociación de años anteriores, y es que la persona (según el criterio que planteaba en el día cero) que fuera a realizar dicha entrega, sería con mucha mayor probabilidad, de ese grupo de personas que activan la fase de angustia. Ojos que no ven «corazón que no siente», pero al estar la probabilidad ahí, la cosa se complica un porcentaje adicional.

Días 17 y 18 de febrero

Empezamos la semana empujando bien fuerte: recogida de un paquete, vuelta en coche, e incluso recogiendo algo caído al suelo la calle que ni siquiera estaba programado y que posiblemente pertenecería a unos grados por encima, pero que por «accidente» sucedió y recordemos una cosa: la teoría del Pónoi establece que la vicisitud entre hacer algo que requiera voluntad se reduce, conforme se introduce mayor grado de sufrimiento y angustia en el sistema.

Dicho de otro modo: si ya estamos en pleno proceso es más probable que hagamos caso a la Razón, que si simplemente estamos pastando sin Pónoi alguno, dejándonos llevar por los instintos y las pasiones a libre albedrío. Esta es la llamada moral.

Quiero recordar, que hace 1 semana, también se prestó algo parecido: el supermercado que venimos frecuentando para los ejercicios del momento y de menor tránsito estaba cerrado, y decidimos pasar a ir a otro cercano de una popular cadena que tiene mucho más tránsito (y siendo conscientes que íbamos incluso a tener que esperar cola en caja, a una hora que generalmente no suele haber casi nadie). La angustia de la gestión no se hizo esperar, pero se pasó satisfactoriamente por el trance. Ahora con perspectiva, una semana después, ya no me parece para tanto, pero en el momento resultaba una operación del calibre de una desgracia.

Cabe recalcular que ya no es tanto lo absurdo de estos escenarios, sino que lo interesante es observar como el encuentro entre las emociones y la razón juegan sus cartas en el momento a ver quien gana, merece la pena hacer una meditación más profunda de esto.

Días del 19 al 22 de febrero

Me he dado cuenta de que en este punto merece la pena agrupar los días en bloques de dos o incluso de tres, para que no se haga tan minuciosa la explicación. En el día 19, de buena mañana ya se empezaron con los Pónoi y todo muy conforme a las expectativas.

Pero el día 20, en el siguiente ejercicio, la cosa se fue un poco por encima de lo previsto, y resultado un fuerte varapalo a nivel expositivo muy por encima de la expectativa. Es como si mi intención era meter un dedo en la mierda y aguantarme, y al final tuve que meter la mano entera.

Esto es lo malo de este tipo de exposiciones: realmente es muy difícil adecuar el grado de dificultad a lo que te depara la vida, porque la vida obviamente juega con sus condicionantes.

Meditaciones de la Semana

Cuando nos enfrentamos a lo inesperado y angustioso el primer impulso que nace es salir huyendo, abortar la misión, ejercitar alguna compulsión o superstición si la tenemos. Que nadie se engañe, este primer impulso es inevitable, es ese llamado propathos como decían los «Estoicos». Pero el segundo impulso, es en el que la Razón puede imponerse y decir: «puede que no te sientas preparado, puede que no quieras hacerlo, puede que haya una opción más cómoda, pero en cualquiera de los casos, la opción más razonable, es la contraria a la que crees«. ¿Cuál es la diferencia entre el que toma la decisión correcta y el que opta por la salida más cómoda o viciosa y más cercana al camino del arrepentimiento que al del honor? Eso a lo que llamamos voluntad no existe. Aquí es cuando hablamos de moral. Y la moral no nace de la nada. La moral requiere una preparación. Esto es cuando recordamos los que algunos llamarían «ejercicios espirituales». Aquí es cuando los Pónoi, entran en juego. Este es el sentido del todo.

El único sabor agridulce de estos imprevistos, es que aunque sea capaz de superarlos o simplemente de aceptarlos, y nos veamos, en un momento dado, con la moral de ejercitarnos aún a pesar de la dificultad adicional que conllevan, con que solo una parte de nosotros se niegue a asumirlos, se creará como una «coraza mental» que inhibirá el valor de dicho ejercicio. Serían como Pónoi inútiles: los pónoi involuntarios no son pónoi. Una de las características intrínsecas de este tipo de ejercicios espirituales son el factor de voluntariedad. Los Pónoi que no se realizan de manera voluntaria, y que generan una angustia y un estrés arbitrario ajenos a nuestra verdadera voluntad, pasan al olvido y no calan bien hondo en nuestro grado de intencionalidad futura. Dicho de otra manera más simple. No es lo mismo vivir gastando poco, que gastar poco por no tener ningún dinero para gastar. Cada uno se enfrenta de manera totalmente individual a sus propios Pónoi. Los Pónoi no son generalizables.

1 comentario en «Otras 3 semanas, suma y sigue con esta pseudo quinta semana»

Deja un comentario