Novena semana, sin prisa pero sin pausa

Tras haber concluido la novena semana, sin expectativas, pero ejerciendo los deberes según lo previsto, toca iniciar la novena, con nuevos Ponoi. Lo cierto es que en estas últimas semanas ha habido algo de inconsistencia y quizá ha hecho que parezcan más intensas de lo que realmente han sido, pero si se hace el seguimiento día a día, pueda parecer este tipo de trabajos más aburridos con ese toque rutinario que simbolizan este tipo de Hypomnemata.

Deberes de la semana

Sin mucha historia aquí van los deberes de la semana

  • En primera instancia ya toca asentar definitivamente el paso adelante que se ha ejercido en el último patio de la casa empezando a hacer «vida» en él. Con ello empezando a dar los primeros pasos de «normalidad» como ir descalzo.
  • Por otro lado, necesito empezar a tener contacto con lo exterior y traérmelo a casa en dos niveles. El primero aunque parezca absurdo, consiste en sentarse en un banco de la calle, previo paso a luego empezar a frecuentar algunos bares públicos como parte de integración de lo exterior-interior. El segundo tiene que ver con meter cosas de la calle en la casa, cosas del medio como piedras, hojas, flores, que si bien están «expuestas» a la intemperie, tampoco han sido necesariamente manipuladas por personas. Parece esto un poco absurdo, dado que al mismo tiempo ya he ido realizando compras en supermercados de a pie y metiéndolas en casa, pero poco a poco con este tipo de ejercicios mi objetivo es romper con esa ignorancia que divide lo evaluado como «más bueno» y «más malo» y que todo tenga un nivel equiparable de angustia y por ende, ejercicio de los Pónoi.
  • Ahora no recuerdo, si en alguno de los Pónoi anteriores, tuve la oportunidad de comentar acerca de otro dolor que empeoraba la situación de este ejercicio y tenía que ver con un picor en la piel, al subir la temperatura corporal que no había acontecido en el futuro. En cierto grado esto supone otro grado de Pónoi, dado que tener que pasar por esto conscientemente, es algo que a priori, cualquiera preferiría inhibir. Por lo que he leído, alguna gente puntual que le ocurre esto, toman dos opciones: la de hincharse a medicamentos, y probar medicinas incluso en fase de pruebas con el objeto de bajar este malestar a toda costa, y otros, quizá más valientes y virtuosos desde mi punto de vista, hacen una especie de hormesis o mitridatismo, todos los días con una terapia de alteración o de sudor. Buscan algo que les suba la temperatura corporal de buena mañana con el objeto de elicitar este picor de manera voluntaria y sobrellevarlo durante el tiempo que dura. Al parecer, con este tipo de ejercicio en mayor o menor medida, el cuerpo se estabiliza, y les permite ejecutar el resto de las duras tareas del resto del día sin tener que estar con esa incertidumbre de que el picor les reaparecerá de manera agresiva (especialmente si están en la calle o con más gente y tener que exponerse a una situación tan desagradable). Pues bien, con esta breve intro sobre el dilema, mi objetivo esta semana es iniciarme en este tipo de «terapia de la alteración», a primera hora de la mañana y luego darme una rápida ducha de agua fresca para quitar el sudor. Puede parecer una tontería, pero una ducha rápida de agua, con poco jabón a resulta contraproducente: no satisface en caso particular, e incluso me genera cierto grado de rechazo y angustia, lo que de por si, sería matar dos pajaros de un tiro: dos Pónoi en uno, un ejercicio de provecho en toda regla.

Y así, con una semana con fuertes deberes y un gran paso adelante, empezar a prepararme para un caluroso verano donde la curva de dolor no para de incrementar semana tras semana.

Día 21 de Mayo

Mi objetivo es no dejar sobre todo el tema del patio exterior, dado que a poco que lo ignore, la cosa se complica en desmedida, así que he decidido reiniciarlo con fuerza, y empezar la semana con los trabajos por ahí sin más dilación.

Se empieza la semana con energía, por un lado recogiendo plantas del exterior para sembrar y por otro lado probando a sentarme en un banco que no parecía demasiado transitado (pequeña trampa de evitación). Si bien un banco público es un banco público, algunos resultan sin lugar a dudas más difíciles que otros. Lo que está claro es que el banco del centro del pueblo no se dará ahora, las primeras aproximaciones será necesario hacerlas entorno a este tipo de bancos.

Días 22 y 23 de Mayo

Para no hacer más esperar, también he dado el paso al patio y ya solo queda una última aproximación tocando con manos y haciendo vida regular en él. Esto quedará apuntado para la siguiente semana.

Días 24 al 26 de Mayo

Para terminar la semana toca empezar a cambiar un poco la costumbre diaria y despertar un poco antes para hacer una serie de ejercicios, con su posterior ducha fría que es tanto un esfuerzo duro de ejercitar por el malestar que este genera, pero más duro aun porque en sí supone parte de los Pónoi propuestos para la semana.

Lo cierto es que esto no se ha hecho en estos días, y tampoco hay previsión a corto plazo. Hay un tema complicado que siempre ha sido como una mosca pululante, y es el tema de levantarse antes para algo que no sea estrictamente necesario. Es curioso porque ir a dormir antes si me ha resultado viable, pero con independencia de la hora de dormir, parece como que existe una hora a la que levantarse para algo de relevancia y todo lo que no sea esa hora, me resulta completamente imposible. Y obviamente parece, que en mi cerebro profundo, los Pónoi, no se consideran de verdad relevantes.

Voy a plantearme aunque sea, empezar a practicar algún ejercicio antes de la ducha de última hora del día, aunque sean 10 minutos para sacar un poco de sudor y ver como reacciono. Nunca fui muy partidario en este aspecto de las micro-aproximaciones para coger fuerza, pero visto que se llevan muchas semanas dando vueltas al tema sin resultados, se va a intentar otro camino.

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