Cuarta Semana y casi 3 semanas sin publicar

Cuando las cosas se tuercen un poco, al final la procrastinación toma lugar, y pasa esto: casi tres semanas sin publicar nada. Desde el 26 de diciembre que fue el último registro en la segunda semana de los Pónoi, hasta los subsecuentes 7 días hasta el 2 de enero de 2021 correspondientes a la tercera semana de excusas, llegamos al día de hoy.

Algunos avances en estas tres últimas semanas

Lo cierto es que si han existido algunos avances que paso a citar:

  • Sobre los WC: Ha quedado ya superado el trabajo. Ya he realizado los correspondientes acercamientos y se ha convertido en una rutina diaria.
  • Cierta comida: Ocurre lo mismo. Si bien existen ciertos elementos que tengo pospuestos para más adelante, lo cierto es que los que tenía en la primera lista ya han quedado trabajados y parte de la rutina.
  • Pasear descalzo por las zonas exteriores: esto todavía no se ha producido. Tras varios días de lluvias en época de invierno, con el suelo mojado, me resulta un poco más molesto de lo habitual. Sin duda una excusa, pero esto es algo que me tengo que programar sin duda para esta semana que entra (a partir del miércoles tengo programado reiniciar la siguiente fase, como comentaré más adelante)
  • Polvo en las manos: si bien he estado trasteando un poco con este tema, el polvo tampoco lo tengo dominado al 100% y menos pasando directamente por las manos. También toca reprogramar a ver si para las siguientes fases queda trabajado.
  • Enseres de la anterior vivienda: algunos han sido ejercitados como partes de los Pónoi pero no todos. Tengo que ya ir programando fechas para los sucesivos enseres restantes.

Progresos programados de esta semana del 20 al 27 de enero

Durante esta semana y hasta el día 27 de enero 2021, tengo programadas varias tareas que he ido ejecutando progresivamente:

  • Tema lavadora: descontando la ropa sucia que viene de la calle, poder ir lidiando ya con la lavadora es algo que dejamos abandonado desde hace varios años y toca retomar. Esto ya fue ejecutado en el día 23 de enero 2021.
  • Utilizar la bañera: suena paradójico, pero a nivel mental parece que secciono todo de manera automatizada y por ende, queda rechazado lo que no encaja. Aquí, entró de manera automática la bañera, tras un suceso «desagradable». Hay que volver a recuperar el terreno «perdido» en este aspecto y volverla a utilizar de manera regular. Por mí «naturaleza» intrínseca, parece que ir con menos, o más bien, lo justo e «imprescindible» es mejor (aunque realmente hay mucho que no es imprescindible). Paradójicamente, en mi caso expandirme también rompe con ese confort, y a su misma vez, un Pónoi en toda regla.
  • Salir a la calle a comprar algo: finalmente, otro de los aspectos que he venido relegando desde hace tiempo es salir a comprar y traerme algo desde fuera de casa sin deshacerme del contenedor donde viene (por ejemplo, si viene dentro de una caja, tirar la caja inmediatamente). En este caso, el objetivo es comprar y no tirar el empaquetamiento de lo comprado.
  • Salir por la calle: también ya he estado saliendo frecuentemente por la calle en estas semanas atrás, algo que interrumpí desde el inicio de la cuarentena y solo lo hacía por mera necesidad y en contadas veces. Intentar trabajar esto como un hábito normal es de necesidad imperiosa, dado que la mayor parte de los Pónoi más duros, por motivos obvios, se deben realizar en la calle.

Día 23 de enero

Tras la nueva puesta en situación, dejé como colofón estos últimos tres días de la semana, con los últimos Pónoi de esta fase por trabajar.

Lo curioso de esta semana que iniciaba el 20 de enero y terminaba el 27 es que hasta el día 23 no inicié con la ejecución por diversos motivos. También es cierto que solo tenía programados tres «molestias», sumando las que ya venía trabajando de días anteriores. Durante el día 23 de enero como mencioné anteriormente, me lancé con el tema de la ropa de lavadora, y tengo que decir que esto me ha servido inmediatamente para aligerar un peso que venía entorpeciéndome desde hace varios años. En general, la ausencia de la mayoría de mis Pónoi, son en sí, un Pónoi para la mayoría de la gente. Por ejemplo: no poder poner a lavar la ropa cuando uno quisiera, o simplemente no poder salir a la calle con «libertad» han sido para la mayoría de los ciudadanos de todos los países, un duro quebradero de cabeza, mientras que para mi, casi resultó ser un alivio.

Pero al ver, como voy ejercitándome en lo que me molesta, «se libera» simultáneamente algo que me molestaba de forma intrínseca: tener por ejemplo que programar el día que iba a hacer la colada, y no antes ni después, porque esto provocaría un serio agravio para mi sensación de confort y tranquilidad diarios. Esta experiencia como comentaba en el día de introducción a la molestia, es una vieja conocida, pero en parte resulta interesante volver a vivirla, y sobre todo, recordarla.

Días 24 y 25 de enero

Durante el día 24, avancé con el tema de la bañera con obvia duda e incertidumbre y procedí con otra serie de elementos que ya venía trabajando hasta la fecha.

Y finalmente el último día de esta fase, el 25 de enero, me dispuse a ir a por el último trabajo de la semana con relativa voluntariedad. En este punto notabas como las molestias colindantes de menor relevancia, empequeñecían a la sombra de este trabajo de mayor magnitud (obviamente bajo mi roto principio evaluador).

Quedan muchos días muy duros por venir, conforme vaya abriendo las puertas de lo exterior. Pero si no voy a paso firme y suficientemente rápido, por experiencia sé que las probabilidades de renuncia son altas. Al final, no sé si es por educación, hábito, o si realmente pudiera que sea la naturaleza del ser humano, parece que es mejor desde una perspectiva evaluativa, estar arropado al pie de la estufa cuando hace frío.

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