Un camino hacia la libertad

Buscando el progreso a través de los pónoi

Introducción a PONOI.ME

¿De dónde viene el concepto Pónoi?

Pónoi (πόνοι) es el plural de pónos (πόνος), cuyo significado es múltiple. El significado de pónos es el esfuerzo, pero en su versión más álgida, es decir, trabajo duro. Curiosamente, lo que deriva de dicho esfuerzo, es decir, el dolor, la angustia, el malestar y el sufrimiento, también es el significado del pónoi. Tiene el mismo origen etimológico que pénomai (πένομαι), que de manera semejante hace referencia al esfuerzo y al ejercicio voluntario.

Para los griegos antiguos, los pónoi simbolizaban solo una acción si no su derivada, un conjunto expresivo que implicaba esfuerzo y sufrimiento a partes iguales. Si nos remontamos a la filosofía que predicaba la Escuela Cínica, los pónoi supondrían el eje principal de la misma, y significaban la quintaesencia de la existencia o del sentido de la vida. El principio rector o motivador de los pónoi, era la libertad o éleuthería, (ἐλευθερία) y todo giraba en esta filosofía entorno a ella. La libertad, como comentaré más adelante, no se concebía como un fin o un télos (τέλος), sino como la esencia natural del ser humano.

Por tanto, el título de este blog podría ser «Esfuerzos» o más bien «Sobresfuerzos», dado que como venía indicando, la palabra hace referencia a un trabajo duro, más que a un simple trabajo. A su misma vez, esta es la misión del mismo: retratar dichos sobresfuerzos que por mi parte iré realizando por etapas y en diferentes ámbitos de mi vida, con el objeto de comprobar de primera mano, si a través de los llamados, trabajos ascéticos, que son en esencia el combustible de los pónoi, tengo la oportunidad de acercarme de alguna manera, lo más próxima a la éleuthería que haya estado en mi vida.

Trasfondo contextual para dar sentido a la importancia de los pónoi

Como parte de esta carta de presentación primero debo comentar mi breve recorrido: a lo largo de estos últimos años, he estado recopilando información y aprendiendo acerca de la filosofía Estoica. Debido a ciertos aspectos de la misma, como su relación con los indiferentes y el extremado cognitivismo que gira entorno a esta filosofía, poco a poco fui distanciándome de su práctica, y dándome cuenta de que en la Escuela Cínica daba pie a estos aspectos conductuales que resultan más afines a mi forma de describir la operatividad de la psique humana.

Los Estoicos parten por base, que desde la mera intelectualidad, es posible resolver todos los conflictos morales, es decir, la capacidad de resolver los problemas derivados de la acrasia (ἀκρασία), desde una postura íntegramente reflexiva. Los Estoicos no se ciñen a principios tanto cognitivos prácticos como sugieren otras filosofías como el Aristotelismo o el Platonismo, sino que plantean un esquema teórico más fundamentado en la piedad y en la fe, y todo su sistema moral y de valores gira entorno a ello. El problema, tal y como sugería Nietzsche, y que posiblemente fuera fruto de plantear su teoría del Übermensch, era que la fe en las personas durante la era postmodernista hasta el presente, caería drásticamente y fueron muchos, entre los que él y yo mismo me incluyo, los que encontramos dificultades para recuperar cualquier motor de fe, y por ende, propuestas como la Estoica, se tornan cuesta arriba para ser prácticas y digeribles para el día a día.

A pesar de que el fundador Zenón, se fundamentara en varios de los principios del Cinismo, como la cuestión de lo moralmente neutro o adiáphoros (ἀδιάφορος), también conocidos como indiferentes morales, la propuesta Cínica poco o nada tiene que ver realmente con el Estoicismo, dado que el valor de lo indiferente no se traspasa de la misma manera. En el caso del Estoicismo, los indiferentes, se tratan desde una perspectiva intelectual, dándoles su lugar, como un punto desmilitarizado entre la Virtud y el Vicio, como parte del Cosmos y la fe en que lo que está ahí esta por un motivo que escapa a nuestro intelecto y por ende no debe ser demasiado cuestionado.

El Estoico por ende, no mantiene una relación proactiva con los indiferentes: los indiferentes coexisten con las personas, y no deben ser motivo de especial interés. Solo son piedras en el camino que se prestan a facilitar o a impedir el paso sin mayor impedimento que su mera presencia. 

El Cínico en cambio, sí mantiene una relación proactiva con dichos indiferentes. En la Escuela Cínica si se parte por la base, de que el ser humano se ha vuelto débil por el contexto (siendo la tecnología el principal debilitador) y debe recibir entrenamiento para recuperar su forma natural. Al mismo tiempo, el ser humano es libre por naturaleza, pero el condicionamiento que nos induce la sociedad y las comodidades que se nos presentan desde nuestro nacimiento, inhiben esta naturaleza hasta el punto de volvernos esclavos. Por tanto, el trabajo del Cínico con los indiferentes, es una mera reversión desde el estado de esclavo hacia el estado de libre.

Los trabajos que se realizan como conducto de los pónoi, son los llamados trabajos ascéticos, o la áskesis (ἄσκησις): una preparación para la prueba que suponen los pónoi. Comúnmente se conocen a los ejercicios ascéticos, como una práctica que busca un objetivo espiritual. Pero en el caso del Cinismo, lejos de ser espirituales, se presentan como simples ejercicios para retornar a la Eleuteria natural que se comenté en el inicio.

Un repaso experiencia personal y punto de inicio

Mi experiencia particular pasa por haber vivido durante largo tiempo, con un popular trastorno mental que me ha venido generando limitaciones en varios grados de mi existencia. Se trata de un trastorno obsesivo compulsivo, y que bajo mi criterio, lejos de ser una enfermedad mental, se fundamenta en principios propios del aprendizaje, con una fuerte base condicionada y naturaleza supersticiosa, fruto de ese mismo aprendizaje que vivimos todos y que en el fondo, los Cínicos ya alertaba.

A diferencia de otros trastornos, o limitaciones que encuentran otros individuos, en mi caso, el TOC ha desarrollado todos los barrotes de mi celda, que limitan de manera muy particular a las personas que como yo, lo padecen teniendo presente sus experiencias vividas desde la niñez hasta la adultez. En mi caso, las principales limitaciones giran entorno al trato con las personas de manera física, y todo desde una perspectiva íntegramente supersticiosa, lo que me ha llevado, en diferentes etapas de mi vida, a estar más o menos recluido según la etapa.

Más concretamente en estos últimos meses, con motivo del surgimiento de esta pandemia mundial en 2020, que limitó y restringió a la mayoría de las personas del mundo en sus hogares, desde mi situación individual, me di cuenta de que mi libertad en cuanto a la posibilidad de moverme por el mundo, realmente nunca fue cohibida en absoluto, y esto fue debido a que mis propias restricciones autoimpuestas fruto del TOC eran suficientemente esclavizadoras, como para trascender a motivos mayores como la propia pandemia. Esto me ha llevado a concluir que en el fondo, mis limitaciones nunca han venido dadas por las circunstancias, pero si por una completa falta de moral, voluntad y un contexto quizá demasiado opresivo que motivaba la falta de las dos anteriores.

No voy a profundizar más sobre este contexto, dado que como comentaré más adelante, la descripción pormenorizada de estas limitaciones van a ser el eje principal de esta bitácora, siendo diseccionadas y tratadas a su debido momento, mostrando a partes iguales su potencia y su absurdo, y como, de manera generalizada, lo más ridículo visto desde otro ángulo, nos limita como seres humanos. Por poner un ejemplo, en mi caso, me resulta a día de hoy imposible sentarme en la acera de una calle. Para poner más perspectiva, podría pasear sin miedo por el medio de una carretera con coches pasando a toda velocidad a ambos lados de mi persona, pero no podría sentarme en esa carretera. Cualquier persona sentiría un miedo atroz ante el primer escenario, y al mismo tiempo verá completamente ilógico el segundo. Esto curiosamente es extrapolable al 100% de nuestra existencia.

Por todos estos motivos, decidí hace varios meses, irme de la gran ciudad hacia un espacio rural, y reiniciar mi vida bajo otras circunstancias que me permitan, más pausadamente y sin tanta presión de mi contexto ejercitarme con los pónoi paso a paso. Unas circunstancias en las que el contexto no fuera excusa para ejecutar, aun a sabiendas por mi propia experiencia pasada, de que nuestras propias limitaciones siempre nos persiguen allá donde vayamos, y que en realidad el contexto no es suficiente excusa para un cambio.

Con todo esto, he decidido iniciar un blog a modo hypomnemata (ὑπομνήματα), es decir, un cuaderno de bitácora que me sirva para registrar mis progresos y verdaderamente ser capaz de reconsiderar, si la propuesta que planteaban desde la Escuela Cínica, cuadra con el principio de libertad que comentaba al principio.

Objetivos de este hypomnemata

Sumando todos estos conceptos planteados hasta aquí, el objetivo de mi hypomnemata o cuaderno público de bitácora, es poner de manifiesto y registrar por un lado, todos aquellos elementos que hasta el momento han sido o están siendo motivo de dolor, de sufrimiento, angustia o que por el simple suceso de los mismos, me suponga tener que hacer un duro esfuerzo mental aceptarlos y soportarlos sin huir o ejecutar una compulsión para apaciguarlos. Por otro lado, dentro de la práctica ascética, una vez tomada consciencia, ejecutar conforme a ello, el ejercicio contrario de manera lógica a mi voluntad, pero ejercitando con el objetivo Eleutérico en mente, que la propuesta Cínica nos aportaba.

En cierto grado, concibo que nuestra existencia en sí, es un trastorno obsesivo compulsivo en el que situaciones, pensamientos o escenarios nos desagradan, en lo que podríamos considerar una «obsesión» y buscamos medios, recursos, estrategias o mecanismos de evitación para apaciguarlos a toda costa, en lo que podríamos definir como una compulsión. Por ello, tengo la teoría, que el trastorno obsesivo compulsivo, es un problema endémico de nuestra sociedad. Y que mi caso de TOC, al ser tan absurdo y extremo a partes iguales, servirá para ejemplificar hasta qué punto de irracionalidad es capaz de llagar un individuo cualquiera como yo y de ahí poder establecer una escala.

Estructura del hypomnemata

La estructura del diario va a ser muy simple. En primera instancia se presenta el dolor, la molestia, el Pónoi. Esta puede tomar diversas formas: miedo, angustia, asco, pesar, desidia, etc. En mi caso, la mayor parte de las molestias más duras y que más reticencia encuentro con diferencia, tienen que ver con el asco, cuya relación con mi caso de trastorno obsesivo compulsivo y su componente supersticioso es muy estrecha. En el ejemplo que comentaba de la acera anteriormente, tiene que ver con el asco. Me da asco sentarme en la acera, porque a mi mente viene el hecho de que una persona podría haber escupido justo en el punto donde me siento, y el simple hecho de pensar en dicho fluido, me genera un grado de malestar desmedido.

En segundo lugar, plantearé la segunda parte del Pónoi: el esfuerzo, el trabajo duro, los ejercicios ascéticos a ejecutar para acechar a la molestia.

Por tanto el Pónoi, tal y como lo presentaban los Cínicos tiene dos partes: la molestia o el dolor y el esfuerzo, la labor. Por eso, dejaré constancia de estas dos partes como las dos caras de una misma moneda.

Para terminar con esta introducción una cita de Dion de Prusa o Dion Crisóstomo

Si el dios más hermoso y más conspicuo de todos, en ningún momento desdeña ocuparse de los hombres, ¿debe el hombre amado de la divinidad e inteligente sentir pesadumbre?

¿En la medida de sus posibilidades no ha de imitar la fuerza y benignidad del sol? Y el que considerase esto no recibirá pena, si es constante, y comprenderá que los trabajos proporcionan buena forma física, la salvación e, incluso, la fama.

Por el contrario, la lujuria hace que todos los trabajos sean pesados y difíciles. Aún más, los trabajos hacen que estos se vuelvan más insignificantes y también que los mayores y más perjudiciales placeres vayan siendo cada vez menores y más inofensivos, siempre que los deleites acompañen al esfuerzo. Sin embargo, la pasión hace que los trabajos aparezcan cada vez más difíciles, marchita los deleites y los muestra más débiles.

Porque el hombre que continuamente vive en medio de placeres y que nunca experimenta el esfuerzo, no podría soportar ningún trabajo cuando intentara realizarlo, ni sentiría el goce de ningún deleite aunque fuera intenso. Por eso, quien es amante del trabajo y está ejercitado en la templanza no solo será el más apto para reinar, sino que incluso la vida le será mucho más agradable que a los contrarios.

– Dion de Prusa. Discursos. De la Realeza, 3.82-85

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